Cuando los hijos se van
EL ESCENARIO
Cuando los hijos se van de casa parece que la vivienda de siempre se hace demasiado grande para dos, es el momento de un cambio. Partimos de una vivienda con la configuración clásica del centro de San Sebastián. Una quinta planta con tres huecos a fachada y con una pequeña terraza elevada, contaba con los requisitos necesarios para convertirse en un espacio amplio, luminoso con asientos de primera fila a la ciudad. Sin un solo cambio en sus más de 100 años de historia, esta vivienda necesitaba un giro completo.
EL ENCARGO
Los propietarios nos pidieron ambientes diáfanos, funcionales y comunicados, además de mucho sitio de almacenaje. Tras un estudio minucioso de las posibilidades se optó por plantear un cambio radical que implicaba trasladar la cocina al otro lado de la vivienda, y así crear un espacio único de salón, cocina, comedor. Para garantizar que los olores de la cocina no invadieran la estancia se programó una carpintería lacada blanca motorizada, que permitiera abrir y cerrar el especio cómodamente, además de un sistema de extracción de humos. La cocina se diseñó para que fuera práctica pero con una estética acorde con el entorno, habilitando un pequeño espacio para comer diariamente. Una amplia habitación principal llena de armarios, una acogedora habitación de invitados y un baño espacioso, completan el conjunto soñado por los propietarios.
EL PROYECTO
Para lograr el enfoque que planteamos fue necesario eliminar toda la tabiquería interior y los techos existentes dejando a la vista la estructura de madera del edificio. Al encontrarse en muy buen estado se optó por dejar parte de ella a la vista sin aplicar ningún acabado, únicamente retirar los restos de yeso con un suave lijado, quedando integrando en la estancia e impartiendo carácter a la misma. Para las divisiones y los techos se utilizó un sistema en seco combinado con aislamiento, con lo que conseguimos un confort térmico y sobretodo acústico difícil de lograr en viviendas de estas características.
En la elección de los acabados primaron los materiales nobles, texturas, armonía cromática. La madera reviste suelos y paredes, también en los peldaños de acceso a la terraza. El cabecero de la habitación principal sobrio, realizado con papel decorativo con aspecto de piel animal, muy agradable al tacto que aporta personalidad. El papel decorativo presente también en la cocina, en esta ocasión en acabado bambú que combina perfectamente con el frontal de Silestone blanco, además de agrandar el espacio facilita la limpieza. En el baño suelos y paredes revestidos en el mismo material amplia visualmente el espacio. Las carpinterías lacadas blancas y un mobiliario en tonos claros armonizan el conjunto.
Dos meses y medio de obra y dedicación han hecho posible lograr la vivienda soñada. Un espacio para vivir y disfrutar en pareja o con la visita de los hijos y los nietos.
Cuando los hijos se van de casa parece que la vivienda de siempre se hace demasiado grande para dos, es el momento de un cambio. Partimos de una vivienda con la configuración clásica del centro de San Sebastián. Una quinta planta con tres huecos a fachada y con una pequeña terraza elevada, contaba con los requisitos necesarios para convertirse en un espacio amplio, luminoso con asientos de primera fila a la ciudad. Sin un solo cambio en sus más de 100 años de historia, esta vivienda necesitaba un giro completo.
EL ENCARGO
Los propietarios nos pidieron ambientes diáfanos, funcionales y comunicados, además de mucho sitio de almacenaje. Tras un estudio minucioso de las posibilidades se optó por plantear un cambio radical que implicaba trasladar la cocina al otro lado de la vivienda, y así crear un espacio único de salón, cocina, comedor. Para garantizar que los olores de la cocina no invadieran la estancia se programó una carpintería lacada blanca motorizada, que permitiera abrir y cerrar el especio cómodamente, además de un sistema de extracción de humos. La cocina se diseñó para que fuera práctica pero con una estética acorde con el entorno, habilitando un pequeño espacio para comer diariamente. Una amplia habitación principal llena de armarios, una acogedora habitación de invitados y un baño espacioso, completan el conjunto soñado por los propietarios.
EL PROYECTO
Para lograr el enfoque que planteamos fue necesario eliminar toda la tabiquería interior y los techos existentes dejando a la vista la estructura de madera del edificio. Al encontrarse en muy buen estado se optó por dejar parte de ella a la vista sin aplicar ningún acabado, únicamente retirar los restos de yeso con un suave lijado, quedando integrando en la estancia e impartiendo carácter a la misma. Para las divisiones y los techos se utilizó un sistema en seco combinado con aislamiento, con lo que conseguimos un confort térmico y sobretodo acústico difícil de lograr en viviendas de estas características.
En la elección de los acabados primaron los materiales nobles, texturas, armonía cromática. La madera reviste suelos y paredes, también en los peldaños de acceso a la terraza. El cabecero de la habitación principal sobrio, realizado con papel decorativo con aspecto de piel animal, muy agradable al tacto que aporta personalidad. El papel decorativo presente también en la cocina, en esta ocasión en acabado bambú que combina perfectamente con el frontal de Silestone blanco, además de agrandar el espacio facilita la limpieza. En el baño suelos y paredes revestidos en el mismo material amplia visualmente el espacio. Las carpinterías lacadas blancas y un mobiliario en tonos claros armonizan el conjunto.
Dos meses y medio de obra y dedicación han hecho posible lograr la vivienda soñada. Un espacio para vivir y disfrutar en pareja o con la visita de los hijos y los nietos.
Country: Spain